miércoles, 9 de julio de 2014

En plató: la cultura

18 de Febrero de 2014 y aunque podríamos usar otro calendario, vamos y nos ceñimos al Gregoriano y solo por eso es 18 de Febrero de 2014.
Con el amigo Joan-Carles Mèlich y con el amigo Juanjo Pardo intentamos hablar de cultura haciendo (es inevitable) cultura.
Del "niño, no te toques la pilila comiendo" a Wagner, de su esperanza y su tragedia, de su capacidad de diseñar y dirigir, de los pedantes, de su capital y sus usos, del canon, de su función última de creación, comprensión y gestión de lo humano y hasta del bicho de Gregorio.
Y, lo sabéis, el tren de los 19 minutos que pita, como una urraca, desde que centras el punto. 


jueves, 26 de junio de 2014

Obra: "Luisito"

4 de Mayo de 2015 y tú, que sin saberlo, llegas a cantarme coplillas.

Clov: "¿Crees en la vida futura?"
Ham: "La mía lo ha sido siempre"
Samuel Beckett, "Fin de partida"

miércoles, 14 de mayo de 2014

Pavesas: Érase una vez "Facebook" (segunda visita)



EL GRAFÓLOGO 06.10.13
Hace pocos días en la radio pública un grafólogo (¿?) explica los motivos de su éxito. Cuando el entrevistador le pegunta por si su método podría aplicarse universalmente en el sistema educativo, él responde que sí, que por supuesto, que ya nadie sabe lo que es educar a un niño y que los mecanismos de formación están completamente desfasados. Para el grafólogo (¿?), todo el error está en aprender a escribir sobre líneas pautadas horizontales. Si todas las líneas pautadas siguieran una ligera inclinación partiendo de un punto bajo a la izquierda a uno más alto a la derecha ("se escribiera hacia arriba", puntualiza) conseguiríamos con ello que los niños fueran más creativos, originales y felices. La historia, con la que refuerza su tesis, le da la razón; la Revolución Industrial quería tipos disciplinados que aceptaran las órdenes del trabajo en cadena sin rechistar (por eso aprendimos a escribir recto), ahora los tiempos de la globalización quieren personas que cuestionen las órdenes, que sean creativas.
Un ejemplo de construcción significante de la realidad en la que la verdad, si se encontrara, volvería a ser lo más cruel que inventó el buen Dios para las realidades (explicando, quizá, el que el individuo con capacidad creativa borra las pautas o se las mete, independientemente de hacia adónde apunten, allí por donde le hubieran cabido el micrófono al grafólogo (¿?) y al entrevistador (¿?)

Si alguno de vosotros cree que esto que acabo de contar es ficción, me sobrevalora (o aprendió a escribir recto sobre líneas pautadas horizontales)

LA CRUELDAD 03.10.13
Si algo muestra la completa debilidad de lo que nos constituye (física, cognitiva o moralmente), eso, indefectiblemente, es cruel.
Y mientras más sistemas de protección ontológicos y sociales tengamos más talento tendremos para percibir la crueldad y más eficaz será ésta; el horror de desvestir a una virgen (una significación) y encontrar, en verdad, el palo (y quizá sea porque creemos que la realidad es significante pero lo real es palo, que nos fascina y fascina, la crueldad, a la creación)

MANDIBULARIO 29.09.13
Mandíbula es, en "El Eunuco" de Terencio, un parásito.

Él mismo refiriéndose en lo que precede a necios, normalmente, con poder, siempre, lo define así:
"[...] dicen que tal, yo lo aplaudo; dicen no cual, también aplaudo;
ellos que negro, yo negro; ahora que blanco, pues yo blanco"
Posteriormente, Mandíbula, ensalza la rentabilidad ética de su posicionamiento y propone:
"Voy a fundar una secta, a ver si fuera posible, que al igual que las escuelas de filósofos se llaman platónicas o socráticas en recuerdo de quienes las fundaron, los parásitos lleguen a llamarse, en recuerdo de mí, "mandibularios"

Una de las múltiples formas de manifestarse se los "mandibularios" es la exaltación expresiva de la jerga iniciática del patrón (por ejemplo, económico, político, tecnológico...o filosófico)
Cuando se encuentran entre ellos y despliegan su plumífero lenguaje (preferentemente antes los otros que sólo usan las plumas para protegerse de la intemperie) lo que manifiestan no es nada que conforme, comprenda o cambie el mundo, sino simplemente su adscripción parasitaria al patrón al que rinden pleitesía (del mismo modo que, conviene no olvidarlo, cuanto un ornitólogo habla de un pato, no habla de patos sino de ornitología...al pato no le hace falta saber de ornitología para seguir siendo un pato)
Hay, por supuesto, otras formas de ser mandibulario, pero ésta trituradora de presente (en nombre de la actualidad) llamada Facebook (que olvida, como Dios, aquello de que quien todo lo ve carece de juicio) puede sentirse ofendida si hablo de las mil y una maneras de remangarse, y mostrarle, al que da y con gusto, las posaderas.

miércoles, 30 de abril de 2014

En plató: Sartre

Fue el nueve de Abril del 13, sí, pero si fue el nueve de Abril ya conforma el "ser en sí" de mi, ¿de mi?, imposible pues yo sólo puedo "ser para si" (ni mi conciencia contiene al yo, de mi), con lo que el nueve de Abril yo no era, es decir, era el nueve de Abril pero ahora (¿ahora? el presente es la nada, pues sólo soy proyección, deseo de ser y si el presente fuera algo ya no tendría la libertad y por tanto la posibilidad de devenir), ahora, digo, ya soy otro (y mientras lo digo otro y otro), con lo que no sé, de veras, quién puñetas ha acompañado (...produce un poco de náusea ¿no?) a dos magníficos seres para sí, Joaquín Fortanet y Joan Carles Mèlich, en "Para todos la 2" de TVE2 departiendo (me gusta el término, Jean Paul, sólo somos un de partir) sobre Sartre.
Liarse a pedradas (adoquines) con tiros certeros desde la indeterminación frente al error de la indolencia, ese es un buen epítome (ahora vas al "coach" que tanto plagia y tanto te habla de Sartre sin mentarlo y que te lo explique) Pero no me hagáis mucho caso (¿a quién?), es que me retiraron el pecho pronto (¿ah, no?, ¿qué eso no vale?)
¿Complicado Sartre? para nada y si no que se lo pregunten a Beauvoir.


jueves, 17 de abril de 2014

Obra: "Valérie, mon amour XIII"

"Mientras mayor es la belleza, más profunda es la mancha" (Georges Bataille)





















¿Qué mancha?... pues esa, querida, esa.

lunes, 31 de marzo de 2014

Pavesas: Lazing on a Sunday Afternoon

 Perdido ya el fundamento metafísico de "duplicidad de los real" (Rosset) que redactaba la "vana esperanza" prometéica de un sentido absoluto, es de agradecer a "El Mundo" su esfuerzo semanal por reintegrarla y sacarnos de la ciénaga nihilista (sin Dios, ni razón, pero con pasta) con su suplemento "Fuera de serie".
Para mostrar al mundano, al que solo le resta la inmundicia de la mundanidad, que un mundo duplicado hacia arriba existe, se detiene en una crónica sobre una finca de caza en Ciudad Real en la que a partir de 40.000 euros los tocados por la gracia puede matar perdices (y comérselas y ser más felices), en el que abundan lacayos con guantes (para no manchar con sus manos carnales la inmaculada piel de los que tiran al cielo) y pista de aterrizaje (para que se posen sobre el paraíso los ángelitos) A solo dos horas de Madrid (pero hacia arriba) si llega usted, miserable, en coche (más rápido si le sube un querubín) y atraviesa, lástima que no lo filmara la Riefenstahl, "hectáreas de olivos centanarios perfectamente alineados, viñas geométricas y tierras que se pierden, alomadas, en el infinito...y el asombro que producen unas cien antorchas encendidas que enfilan el camino hasta la casa" (SIC) . La señorita redactora, que como las antiguas monjas visionarias ha podido saborear el lugar, inicia el relato imposible de su metafísica experiencia con esta reflexión estética (no os esforcéis en participar de ellas, miserables míos, pues no son palabras para vosotros): [...] "Hay un canon que hace distinguible lo que es bello de lo que no y un intangible capaz de aumentar lo bello que por sí solo puede ser hierático: el atractivo. La cualidad que suma exponencialmente y arrebata...El atractivo es a la belleza como el estilo de vida al lujo. Hoy lujo no es solo poseer cosas que muy pocos pueden tener, sino la sensación que se experimenta, a través de ellas, de pertenecer a la élite." [...]
La voz del éxtasis, el "instante", de la llama que te atraviesa, del heraclitiano "el rayo lo gobierna todo" y la experiencia de un "estilo de vida" rodeado de vírgenes (y no vuestra experiencia, cerditos mundanos, que solo conocéis las vírgenes antes de que sean vírgenes)
Prosigue, sor Hildegarda del Tiro al Pichón, presentándonos a los patronos del cielo [...] "jóvenes, altos, rubios, ricos y felices" [...] y yo, de puro éxtasis, desmayo.
Es al despertar, cuando descubro la esencia del mensaje; en el artículo siguiente, otro abducido por los de Raticulín (pronúnciese en británico) relata la experiencia de una barca ("boat") que cuesta 900.000 euros, surgida directamente "De la visión de un grupo impersonal de embarcaciones" (SIC) en las tardes de hastio que un visionario sueco pasa en en la rivera francesa. Ese impacto estético, le produce al sueco, según el límpido redactor, un impacto indescriptible; "se atragantó al ver tantos barcos similares..." (supongo que al querer darle un masaje cardiaco y arrimarle el desfibrilador, instrumentos de mortales sin sentido y baratos, el sueco balbuceó, en sueco, algo así como, que no, coño, que no es el corazón, que es mi exquisita sensibilidad zaherida al ver el "grupo impersonal de embarcaciones")
Y es ahí, Dios mío, cuando descubro que yo, mi familia, mi prole y todos mis muertos, solo somos "un grupo impersonal de embarcaciones" (lo único de toda la hoja parroquial del Domingo que no tiene precio) y que estoy siendo una existencia submetafísica, una existencia "en serie" y que solo soy capaz de reirme con Valérie, toser (¡ay el joio tabaco!), revisar mentalmente el montante de mi descubierto y mearme en semejante tratado sublime de metafísica post nihilista.
Sé, queridos míos, porque pertenezco a la misma estirpe que vosotros, que no entenderéis la trascendencia que transmite el mensaje de la buena nueva del suplemento dominical, que como solo sois tinieblas no participaréis de su luz ("Y la luz brilló en las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron" S. Juan), que los que os creéis más listos pensaréis que solo es intento del neocapitalismo por birlaros y distraeros de vuestra repugnante existencia, hecha de lodo y de reptar, pero la realidad es que ni con "la euforia en la infelicidad" (Marcuse) os podréis compensar (el altavoz Goldmund Apologue cuesta 500.000 euros y eso que es pasivo y solo tiene, como mi parienta, tres vías, y el reloj Piaget Altiplano Double Jeu, 277.000...y eso porque los chinos de la China están haciendo mucho daño reventando precios)
Pero, anda y joderos, mundanos del no mundo, que no os veis ni la polla (perdón, el pene), mientras ellos son capaces de llegar en barca a Ciudad Real.

domingo, 9 de marzo de 2014

En plató: La locura

21 de Enero de 2014 y aunque hace frío fuera, más frío hace dentro y dentro existe, amigo, el frío.
Con José María Álvarez, con Joseba Achotegui hemos abordado ese estado dramático de extraordinaria hipersensibilización (pica la sábana y se confunde el ruido de la mosca con el trueno) en el que todo deviene significado (y no objeto o pariente) pues hay que crear (con mayúsculas y poco pulso) la realidad y el individuo conformante de y en ella.
Hoy, en esta esquina, hemos intentado mirar la locura.


Va por ti, hoy que no estás y que por fin vas a dejar que el mundo siga siendo cosa de niños, Leopoldo.


sábado, 22 de febrero de 2014

Pavesas: Érase una vez "Facebook" (primera visita)




ZARATUSTRA, SU MÁSCARA 04.09.13
Zaratustra, exhausto, se apoya vencido en una roca, no hay más compañía que la claudicación ni más consuelo que el abandono.
De repente, cuando no espera nada, otra idea le alcanza.
Y es ésta su última plegaria:
"-Dame, te lo ruego,dame...
-¿Qué?, ¿Qué?
-Otra máscara, una última máscara"
Así me lo contaron de noche y así el propio Nietzsche, autor y loco, lo refería ("toda mente profunda necesita una máscara") Desconfiad, pues, de las máscaras comunes, la primera tarea de la genialidad es encontrar la máscara que le permita confundirse en el resto (mientras, el común, de puro común, imposta la máscara que lo diferencie)
Ahora que es Septiembre y dudo si es más tenaz el cristal o la mosca.


LOS DÍAS FELICES 26.06.13
Entre Winnie, la enterrada, y Willie, el que repta, encontramos, pienso, ahora pienso, dos residuales visibles en cualquier territorio de sociabilización humana ("Facebook" lo es). La dependiente, que vendería su virtud, si la conservara, por un afecto o un palmero, y el baboso, sólo con la arqueología (las babas) de su deseo (el ansia enamoradiza de babas) Winnie, la que utiliza el mensaje ("estoy bien, estoy mal, estoy regular") como los murciélagos el sonar para medir la distancia (en pasos cardinales de "me gusta") con el resto de una manada que pace, la que cita citas que ni son suyas ni la llevarán nunca a una cita (las citas, Winnie, como los chistes, se enmarcan y se recuerdan, no se reproducen sin su correspondencia), la que plasma mensajes de felicidad, ilustrados, que sólo reclaman un poco de teta (ignorando que nuestro cerebro no está construído para la felicidad, ni siquiera para pensar, y que la ubre es sólo para los recién llegados)
Willie, con su postal pornográfica entre las manos, pienso, ahora pienso, capaz de cambiarla por una intoxicación amorosa, falsa, tan falsa como él, lejos, tan lejos como él. Que gemiría, si pudiera sacar la lengua de aquel culo que recuerda, para que su ama lo sacara a pasear un rato.
Ambos, Winnie y Willie, emparejados, unidos entre sí tiernamente por un vínculo de afecto por la resistencia (el acuerdo amoroso de duración) ambos, Winnie y Willie, mamíferos transparentes, por más que se escondan dentro y tras un montículo, como lo que hay entre nada y nada.
Winnie y Willie, están, además de entre vosotros (aunque no lleguen a los vosotros), en "Happy days" de Beckett
¿Absurdo?
No.
No queremos la verdad cuando nos satisface la mentira.


LA SEDUCCIÓN: 28.05.13
No nos seduce sólo lo que nos gusta, lo semejante, que nos aporta modos ampliados de existir, nos seduce lo que nos da territorio (una extensión identitaria), lo que nos permite añadir a nuestra existencia modos distintos de existir. Si ese nuevo territorio que nos proporciona el elemento seductor nos gratifica y nos hace crecer, nos seducirá. Por ello hay que ser muy inteligente para seducir a un inteligente o muy estúpido para seducir a un estúpido (pues gratificarás su estupidez), pero también hay que ser muy zafio para seducir a un inteligente y muy inteligente para seducir a un bobo (pues el bobo encontrará en la inteligencia una oportunidad de ser distinto, de crecer distinto) Somos entidades de probador (por eso hemos llegado a comernos una gamba), nuestra existencia es la prueba de nuestras pruebas (y esa es nuestra única esencia) Pero el hambre de probar, que nos la da el consustancial deseo humano, sólo se concreta en los desplazamientos (normalmente ridículos; "¿no es verdad ángel de amor?") que nos posibilitan la secuencia de seducciones que abordaremos en nuestro tiempo. Eso lo sabe el afecto adicto, criaturita, que añora en cada seducción amorosa encontrar la conciencia de un amo que le de existencia (cuando, y eso no lo sabe, su única esencia son las capturas pesqueras) y lo sabe el sabio (que huye de aquellas seducciones que sólo le van a distraer de su autenticidad procurándole la "mala fe" de los determinismos falsos)

sábado, 25 de enero de 2014

Obra: "Valérie, mon amour X"

3 de Enero de 2014 y como del rayo, Miguel, la retraté.

"Surgiendo de un azul descompuesto aparecía la pálida figura de mi hermana 
y su boca sangrienta hablaba así: pincha, oscura espina" G. Trakl


lunes, 20 de enero de 2014

En plató: la mediocridad

13 de Noviembre de 2013, en "Para todos la 2", visto de grana y oro y acompaño a Óscar Barroso que tiene a bien bajar la silla para ponerse a mi altura (lo de hacerle una lobotomía, cosa que le propuse, le pareció un tanto excesivo)
Habíamos invitado a un mediocre pero estaba ocupado...en tareas de gobierno, creo, aunque bien pudiera ser que no asistiera por no molestarse.
Abordamos esa caracterización colectiva que nunca caracteriza al sujeto enunciativo; la mediocridad.

¿Quién dijo miedocridad?

domingo, 20 de enero de 2013

Pavesas: ¿Revolucionarios? ¿Dónde?

"... de modo que luchen por su servidumbre como si se tratase de su salvación"
En el Prefacio del "Tratado teológico-político" de Spinoza



La gran radicalidad del poder es la de hacernos creer que nuestra realización pasa por su perpetuación. Convencernos de esto es su poder y su supervivencia. Mientras nos sigamos realizando como humanos dentro de determinado marco de poder, éste nunca cambiará.
Así, cualquier revuelta, indignación o pataleo cuya aspiración sea el integrarse en los mecanismos de recompensa que el poder nos ofrece contiene en sí misma el antídoto contra sus manifestaciones revolucionarias. Nunca será una revolución.
Una revolución pasa por la realización fuera de los marcos de poder (de  nómada a sedentario, cuando el poder concreta lo humano en el nomadismo, de proletario a camarada, de miserable a clase media, cuando la clase media ni existe…pero si, por ejemplo, los revolucionarios franceses del XVIII hubieran aspirado a ser aristócratas, algo ya admitido en su estructura de poder, no hubiera habido nunca revolución…del mismo modo, una revolución desarticula el modelo social de familia, pero un reajuste permite que la homosexualidad sea acogida por ese modelo de familia) Una revolución descompone la estructura de poder y hace que su cuerpo sea incompatible con el propuesto (el veneno según Spinoza…una revolución es una enfermedad mortal para el poder) La revolución no pasa por eliminar al corrupto del sistema social sino por erradicar nuestra ansia de corrupción para prosperar en el sistema social, esto es un ejemplo.

El esperma de las actuales revueltas es la precariedad (económica, social y moral) No es una epifanía, ni una idea, ni una aportación intelectual, es la precariedad. Cuando una propuesta se basa en la precariedad, a lo que se puede aspirar en la acción es al tumulto  y en su reflexión política al reajuste. Nada más que al reajuste, porque está reclamando que el poder, el existente, repare su precariedad. No queremos desintegrar los enlaces orgánicos del poder (seguimos convencidos de la verdad del poder), es más, intentamos proteger al poder del veneno, ese sí más revolucionario, que propone (quizá contra historia, quizá no) el neocapital. Estamos siendo contrarrevolucionarios  que creen que el poder debe reajustarse para luchar contra ese nuevo virus que no contempla lo humano en base a no perder los reajustes que hemos ido introduciendo precisamente para preservar el poder que nos viene amparando. Queremos seguir siendo humanos con las gratificaciones (formación de servidumbre, capacidad productiva servil y derecho a la deuda) con la que nos venía recompensando el poder.

Y no pasa nada por decirlo y no va a ser fácil conseguirlo (especialmente cuando el contrapoder capital sabe que puede calmar nuestras aspiraciones conservadoras, precarias, tristes, con un bocadillo de calamares, impidiéndonos pagar la ronda, en un pausa, con nuestra tarjeta de crédito, o con nuestro subsidio de desempleo)

jueves, 10 de enero de 2013

En plató: con Daniel Inneratity

27 de Mayo de 2011 (7 Prairial del CCXIX para los que no le dan al Bourbon) y hablamos, siguiendo el título de Daniel, de la filosofía como una de las bellas artes.

Y hablamos y hablamos Y seguimos hablando

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Pavesas: El hundimiento




[…]
Et tous les soleils à venir
ne pourront que me refroidir.
Dominique A.

2004, diciembre
Y el agua hecha agua que aparece y que hay tempestad y el agua hecha agua que me cubre, por arriba y por abajo,  y que me acerco a la playa y lleno los bolsillos de pan y hundo los pies en el mar, “hijo, ¿estás bien?”, y que digo que sí, que aparte de eso todo está bien, y que dejo que las conchas me besen los pies y que el cielo que recoge del mar el agua, hecha agua, que me lame la frente y el rayo que guía la oscuridad, hacia la oscuridad, y yo que le pregunto, a la oscuridad, si se comió, de pura hambre el mar, y que aún, amor, no te he escrito aquello en un cristal, que parece agua hecha agua, y tú, amor, que todavía no has olvidado lo que aún no le te escrito y yo que sólo pienso que es tan hermosa que no sé que hacer con ella. Y que creo, en frente, divisar, en medio del tiempo, una isla, a poco que me atreva, amor, a levantar la vista.

Me lo contaba un marino que naufragó un día:
Te agitas, te pasmas, pareces estúpido, no entiendes que te estás hundiendo. Tu voz se va haciendo más pequeña, alguien ha echado las cortinas, te miran desde la orilla de los vivos pero como que no te ven. Las figuras, fuera, se afinan como un alfabeto en una lengua extraña con la que se podría haber escrito, sobre un mantel, cualquier cosa. Y piensas que es sencillo hundirse, y piensas en dejarte, en renunciar, y piensas ¿renunciar a qué? y te acuerdas, un momento, de sus piernas de papel y las amas como si fueran la cola de una sirena y te dice el poeta que mientras mayor es la belleza más grande es la mancha (y que no te ahogas, que sólo te están manchando) Y el cristal se empaña. Y crees, lo crees firmemente, que ese animal que se agita no eres tú, es otro, inventado por amores viejos y oyes, entre eructos de peces, las excusas de los vivos y descubres, sólo, tú solo, que las lágrimas están hechas de agua de mar.

jueves, 13 de septiembre de 2012

En plató: El poder; ¿quién manda en el mundo?



31 de Enero del doce y yo que al chico guapito de cara que se mueve como si un chinche explorara su recto camino, le apuntaría: “hijo, el poder no necesita palabras honestas, las tiene verdaderas”, y tú lucidez lujuriosa que te enroscas a mí como la pena y Germán Cano que ni tose y el pizarrín que desaparece y Arcadi Oliveres que ni se quita la chaqueta y el agua, hecha agua, que desaparece.

Allá donde cualquiera de nosotros tropiece con una verdad lo que habrá encontrado será un poder, porque el poder es simplemente eso: la capacidad de construir verdades. Un cambio de verdad, un cambio de paradigma no es un cambio de razón, es simplemente, un cambio de poder.
Pero la verdad, para las criaturitas de razón, tiene que ser razonable, es por eso que los locos sólo ostentan el poder cuando su locura es razonable, cuando han convencido a los cuerdos, no de que se vuelvan locos, sino sólo de que se convenzan que su locura es razón. Ese mecanismos de convicción razonable es lo que los teóricos del marxismo llamaron “razón instrumental” (la razón puesta al servicio del poder para dotarle de su correspondiente verdad)
Esto es inevitable

Al poder le importa muy poco quien lo represente (cualquiera que sostenga la verdad y la preserve) pues ya no es un poder soberano sino el poder de la manada (manada, no mamada) y entre sus últimas innovaciones hiperpolíticas está el creer que la realización individual pasa por consolidar al poder (todos somos micropartículas activas que lavan más blanco la réplica de ese entramado estructural que es el poder) Consigue un sueldo, paga una hipoteca, adquiere un vehículo de lujo, desanima al borracho al loco o al iluso, hártate de amigos virtuales y te realizarás como persona. El poder no es sólo un arcaico mecanismo de represión sino de realización del individuo. La recompensa no la que ves, sino la caricia del amo a su perro (del amo al esclavo, lo sé querido Hegel)
Esto es inevitable

Y ahora, ¿Quién manda en el mundo?
El Capital, releed a los clásicos marxistas y encontraréis una razón, otro poder que explique y cuestione éste (qué gusto ser un trasnochado después de una noche de juerga con las corbatas desabrochadas y el cimbrel todavía humeante) con unos mediocres gestores llamados clase política (a los que el amo además de caricias les da huesos, en ocasiones cubiertos de nalgas) Proteged al Capital, pues sólo él os hará libres.

¿Y al chico este guapito de cara que canta, qué le dirías? Diselo tú, Germán, que a mí me da la risa.
Gracias, Arcadi, por acompañarnos.


Ite missa est

viernes, 13 de julio de 2012

Pavesas: Deseo de ser horda. Los mineros



13 Julio de 2012, ahora que me he servido mi pie derecho para comer. 

Son vísperas y en lugar de oír el rezo o al muecín clamando desde el minarete una señora se abraza a un joven y apunta: “Todos somos mineros”. Y yo que veo las imágenes de los mineros entrando, en columna, en Madrid y que siento una infinita nostalgia de la horda (esa que la izquierda siempre quiso olvidar y que el fascismo convierte en comuna nacional) y de las orgías y de un cuerpo que traspase mi cuerpo para ser, no pan de hostias (algo con lo que ya ni siquiera honrarán, porra en mano, a los mineros), sino piel, músculos y huevos de la horda. Y yo que me abrazaría con vosotros, chicos y chicas, padres, esposas y muertos, y que me pondría, como vosotros, una lucecita en la frente y que cantaría canciones de horda y que rezaría con vosotros, señora, ahora que son vísperas, para que os preserven el derecho a seguir teniendo una vida miserable y que me otorguen a mí, padre por qué me has abandonado, el de ser algo. Y yo, que más que otro narcisista al que han convencido los de la hiperpolítica, que quería tener, como vosotros, las suelas desgastadas y un rictus de cansancio (y no de hastío) y un casco (vuestro hábito, vuestra identidad, la bandera de la horda) escrito con mi nombre (mi nombre, señora, es el de un cuerpo entregado a la horda) y sujetado, encima de las cejas, por un motivo (qué lejos quedaron los motivos y qué cerca las justificaciones)
Todos somos mineros” y yo que sí, señora, que a usted también la besaría y cogería a su criatura en brazos y le daría, si me quedara leche en los pechos, de mamar y despuntaría el pico en la testa de esos que van a hacer de la orgía, política, y haría de los intelectuales que callan y opositan, el chivo que descuartizar, por nosotros, por la horda, ahora, en nuestra comunión.    
Y que me gustaría, señora, escribir esto a lápiz para que fuera el carbón el que hablase y no lenguaje auto elegiaco (el lenguaje siempre es una auto alabanza, si no me cree, lea, señora, una carta de amor) y que soy, mamá, un imbécil que no puede ni siquiera, abrazarme como Nietzsche a un burro, “pero qué bien se insulta éste, aunque no parece un minero”, y yo que le diría que sí, señora, que soy minero, mucho más que el de la copla, que mi cielo es una mina (sin vetas doradas) y que por favor me dejen un sitito, puedo cantar, coser, ondear banderas y hacer discursos que parezcan reales, entre los que son bárbaros, que antes que bárbaros, ellos, al menos, son.  
Y yo que creo, por un momento, que van a liberar Madrid y que luego su bendita horda liberará Barcelona y la City y Beaumont sur Mer y finalmente mi casa y luego a mí. 
Y el joven con camiseta de Custo que replica: “todos somos mineros”, y a mí que ya se me cae una lágrima y que pienso que sí, que la camiseta es horrorosa, y que quizá esta vez sí, esta vez viene la horda a engullirme y a escupir, por entre los dientes, mi aislada individuación y que ellos serán yo y que yo seré ellos, y a usted, señora, comérmela con apetito, sin necesidad de ficciones amorosas, y el llanto que se me acentúa y de mi polifonía interior (esa que me vuelve loco) aparece el lúcido y me sopla al oído; No, amigo, ni ellos, ni tú, ni yo somos mineros, somos jilgueros empleados para morir con el gas grisú.


jueves, 14 de junio de 2012

En onda: el fracaso

L'écho est mon voisin
La brume est ma suivante
R. Char


Hacía tiempo, tanto como el de escribir una carta de amor, que no venía a partirme el labio mi amante la lucidez y a decirme, "vomita el adiós, amor mío" y a convencerme (ni siquiera la lluvia es tan persuasiva) de que donde no hay no se espera.

3 de Abril del 12 (como los clavos del doce) y estamos, algunos más que otros, en "Afectos en la noche"

No te contesto, porque entiendo, querida Ágata, aunque seas santa entre las santas, que el reproche es algo que hay que ganarse, como la medianoche, y ya no tengo para ti ni argumentos, ni poemas, ni lágrimas, ni más. 
sí, a mí también me ha parecido oír algo, como una estridencia
Porque haces, de tu estar degollada, el ser madera de féretro de los alfabetos y te caes, de mí, sin estruendo, porque el estruendo es algo que hay que ganarse, como la medianoche, y que haces de las palabras mis toses y de tus vicios, de santa, mi silencio. Y porque me convences, con tu mueca de pulcra suicida y tu gesto de admirada por penitentes, que es más fácil ser penitente que abstinente, y haces que sienta infinitamente más la belleza del que te esculpe que la tuya.
Y yo que pienso, o al menos eso pienso, en el "Hörst du...hörst du", del judío Celan llamando a un Dios que no escucha, no por sordo, sino por bobo, porque nunca tuvo capacidad para entender lo que le decía el devoto.
oirán, de vez en cuando, una voz como tonta del culo, no hagan caso es una interferencia, una estupidez, un eructo vocálico de glotona venida a señorita.
El fracaso hay que ganárselo, como la medianoche, y como la medianoche requiere de talento, creatividad y coraje y no afecta al ánimo, como las manos frías, sino a la constitución del individuo. El fracasado no es erróneo en la acción, es sólo consciente del resultado de la acción. Su identidad no es la derrota sino la conciencia de la derrota (y eso es sólo privilegio de unos pocos)
creen que han oido algo pero lo que han oído es nada
La frustración es la necesidad de consuelo del que no es consciente y cree que su simple frustración, alcanzó la categoría de fracaso. Es por eso, por la capacidad de crear argumentos del frustrado que creyéndose fracasado admira el fracaso que, como el aliento del diablo, fascina al león y, también a la hierba pajiza, pues la hierba queriendo ser árbol se quedó en pasto de vaca. 
sí, se repite, es ligeramente molesto, pueden escuchar si quieren, pero no merece la pena; son aires intestinales de la digestión de palabras huecas que, como los buñuelos de cuaresma, tienen azúcar pero son de viento.
Y yo que pienso, pues el pensar hay que ganárselo, como la medianoche, "Oye tú...oye tú", que el fracaso no está en quien no obtiene respuesta sino en quien no responde. En quien no provoca el estallido del que estalla. Por más santa que seas, Ágata, entre todas las mujeres.
"Duele un labio partido porque atasca las palabras, amor mío"


domingo, 29 de abril de 2012

En plató: La metafísica


27 de Abril de 2012 y sin que tú lo sepas, sólo va a salir el término “trascendente” en un chiste, y antes, aunque no lo creas, Rocinante, hemos comido y porque a mí la pelvis me la partió, de un rebote, Isleño, que si no, también, antes, habría arreglado lo de la trascendencia del sexo a empujones, como los niños malos que creen que la metafísica es sólo cosa de niños buenos.

21 grados en plató. El punto frente a la silla, Juanjo Pardo a mi izquierda mientras que está (misterios de la geometría) a la derecha de Ángel Gabilondo (que manifiesta, serio, que a él lo del maquillaje le recuerda la mortaja, y hace, después, de los rapsodas huecos, polvo de tiza)


Las 12h35 (ya está la Virgen anunciada) y una voz (¿el arcángel San Gabriel?) pregunta; ¿Qué es la metafísica?





Y yo que en bambalinas, tras el corte de cámara, tras el decoro, pienso que mientras la religión es la verdad, “Jesús es la respuesta” (para que los penitentes olviden, vive Dios, la pregunta), la metafísica es el cuestionamiento de la verdad. Y que le dio de mamar, a la metafísica, la escritura, acto espejeado de la lectura, precisamente porque con la proliferación de fijaciones en la escritura del mito, la verdad, queda en entredicho (esto no lo acaban de entender los que achacan a la Iglesia su obstinación por no dar versiones, su estatismo y la inmovilidad, olvidando que en cuanto su verdad se cuestione no habrá verdad sino discusión sobre la verdad…¿Ahora la verdad contempla los condones?) Mientras el mito se habla y se repite no se confronta, mientras el mito queda escrito por el mitógrafo, surge en la verdad la diferencia (se interpreta y se cuestiona) La escritura es el dominio de la versión. Y el vaso que cae y estalla y que hay que restablecer las correspondencias antiguas del ser (que debe ser uno pues si fueran dos uno de ellos sería distinto y el no ser no puede ser el ser) y que nos preguntamos, escritura y razón por medio, “¿Ha caído el vaso?”, “¿Lo hemos tirado?”, “¿Hubo alguna vez un vaso”?, y que no tenemos más cola para recoser el vaso que la dialéctica, el “dia logos” (el “a través de la razón”)



Y que entiendo, mientras nos estrechamos las manos, por qué Ángel, tan metafísico, tan cordial, tan mundano, tan ángel y tan humano, recomienda la lectura (el diálogo entre dos amigos) en este tiempo en el que no queremos pisar cristales, ni saber quién es el yo que lo pisa, tiempos de respuestas sin preguntas, de píldoras sin diálogos y de tetas retocadas sin un alma que echarse debajo.

martes, 6 de marzo de 2012

Obra: "l'absent"



"L'absent"
detalle
200 x 200 x 15 cmts
2004






2004 y ayer, que ya era 2012, me acordé de ti.
Andábamos al alba, como siempre de puntillas y a pies descalzos, cuando llamaste, María, y me pediste que te hablara del agua. El agua, lo que siendo no se opone, y yo, que cantando nanas afino poco, hice lo que puede. Y me acordé, al oírte, María, del ausente y del cocinero japonés aquél al que, tras años de esfuerzo y dedicación, le dieron la estrella Michelín y que a la mañana siguiente, subió despacio hasta el ático del inmueble donde vivía y se arrojó al vacío. Pero, ¿sabes María?, el japonés sobrevivió y cuando alguien le preguntó por qué quitarse la vida tras su éxito, cuentan que él respondió: “porque no tenía a quién contárselo”.
Y yo María, que sé, como tú, lo que es el miedo e intento saber, como tú, lo que es el agua, prometí aprenderme todas las nanas y derramártelas, y que esa noche tú fueras quien me oyera para que esa noche fuera yo quien te oyera. Y yo, María, que soy el ausente por estar ella ausente, y que, como tú, ando a tientas acariciando a ése al que contárselo y tiemblo, como las cuerdas de tripa, cuando las cortan, si no lo encuentro.
Y ahora, que andamos al alba, como siempre de puntillas, espero que llames y me acuerdo, María, llena eres de gracia, de lo que quise decirte ayer, cuando todavía era, dentro de tu vientre, el 2004.


jueves, 2 de febrero de 2012

Pavesas: un besugo no se hunde (salvo si está muerto, sin metáforas)


19 lleva Enero del año de 2012 y yo que creo, o al menos eso creo, que son muchos lamentos ya y que harían falta, al menos eso creo, todos los dedos de las manos de un ciempiés para contarlos. Charlo en la Universidad Autónoma de Barcelona sobre el símbolo artístico. 
Y hablamos y hablamos y nos decimos que somos entidades creadoras, nuestra conciencia, que necesitan construir una identidad, la del yo que, como el viejo dios hindú, crea el mundo sólo con pensarlo, el mismo mundo que, a su vez, crea ese yo. Un proceso de amor infinito; yo te creo a ti y tú me creas a mí. Mientras dure el pacto estaremos vivos. Y nos besamos, mi realidad y la realidad del mí, con puntadas que tejen la sábana que nos cubre. Esa aguja que pincha es el símbolo y el hilo es la correspondencia. Y hablamos y hablamos, y yo que espero que no te gires y tú, mientras te giras, “¿Cómo pude volver la mirada, amor?”, y hablamos y hablamos y luego, con una maleta que no es mía sino ya una correspondencia, vuelvo a casa.
A la gatita le pusimos por nombre Mademoiselle Marché aux puces, aunque la solíamos llamar Manenette.
Hay un barco que se hunde. Cinco mil (páguese #5.000# al portador) pasajeros. Encallado en las rocas costeras como si formara parte de una actividad programada (cruceros de placer) el coger mejillones desde el camarote. Y hay un capitán, que no se hunde. Y todos, y yo, buscamos un símbolo que de significado a estos signos (barco, inútil y hundimiento) y que siga creando el mundo y al que lo crea.
Y construimos, a golpe de pelvis y jaculatorias, la metáfora (el símbolo y la correspondencia) hasta que aparece una; el advenimiento de un mediocre. Un tipo simpático, que trepa, trepa y no se hunde, que cuenta chistes con soltura, “charmant, my dear”, descarado, aunque guapito de cara, que sabe qué vivo beber, un poquito canalla (siempre que eso no manche), capaz de bailar un agarrao con buena cintura, “cheek to cheek”, con las dos manos en el culo, atrevido, “me encantas, cheri”, lo justo para no jugarse nada, con labia y una lengua de chulapillo que repta por el entendimiento de otros mediocres que creen creer que él no, y ellos tampoco, son tan mediocres. Un tipo listo, pero mediocre, al que los de su estirpe le dan un barquito para que lo hunda, pero él no se moje. Un mediocre. Dos mediocres, tres mediocres y un barco blanco.
Era pulgosa, al menos así vino, por eso lo del Marché aux puces. 
La metáfora del barquito, la del inútil al que le espera su puesto de responsabilidad, en la torre de mando, para que la media ponderada se pregunte, al menos eso creo, ¿cómo este inútil nos gobierna?, mientras añora, la media, ser tan inútil como él y levantarse los sábados, entre copas y medallas, pivones, trofeos, de quince cuartas y tres agujeros agujereados, y saber levantar el brindis, y poder, desde la aceptación de su inutilidad, hundir un barquito (abrirle en el casco la boca, el ano y la vagina para que circule por ellos su agua que engendra el mundo mediocre de un mediocre)
Y si uno algo entiende de la sodomía de la conciencia, que enviste con pollas de metáfora, es que no podrá renunciar a ella y hablamos y hablamos y enterramos a la gatita en el jardín, y  a veces, cuando sopla el viento del sur y aparecen mariposas de su color, me acerco a su cama y le cuento metáforas que ella, en silencio, escucha.
Y hoy, que no he escarbado bajo tu falta por miedo a encontrar otra metáfora, pienso que hablamos y hablamos, y pienso, al menos eso pienso, que hablamos.

domingo, 8 de enero de 2012

Plató: Sami Naïr

Llega, el 28, con camisa blanca y traje azul. Es Octubre y sonríe, nadie (que es lo mismo que todos) diría por su sonrisa que ha sido consejero de Lionel Jospin y amigo personal de Felipe González, sonríe y solicita, amable, un café y nadie (que es lo mismo que todos) dirían que es la persona más influyente de Europa en cuestiones de migraciones humanas. Se sienta y sujeta el chelo con el trazo de un seductor de verdad (uno de esos que las gallinas cluecas amantes de incubar niños, en silencio, siempre en silencio, creen que sólo es un marido) Montse, que sabe lo que sabe, levanta la batuta. Inicio titubeante el Preludio. Pausa de ajuste. Sami observa el arco,  lo apoya en la tercera cuerda, abre ligeramente los pies y regala, sobre las toses, la Allemande, la Courante, la Sarabande, el Minueto y la Giga.
Y yo, que soy dado a las fantasías y a querer construir verdades con materiales que se derrumban (los niños orinan en las esquinas y hacen óxido los besos) aplaudo. Y yo, hoy, que nunca (que es lo mismo que siempre) me he sentido tan curvo, aplaudo.




Y que tú (que es lo mismo que todos) lo escucharas.