Otoño 2014
Pienso, hijo mío, al menos eso pienso, que si los pitagóricos sostenían
que no podíamos oír la música del universo por estar acostumbrados a
ella, fue Beckett el que sostuvo, creyendo ver a lo lejos a Godot, que
"el aire está lleno de nuestros gritos, pero la costumbre ensordece".
Si ves que te estás acostumbrando, hijo mío, prueba a soplarte el oído.
Bitácora, notas, poluciones, rastros y errores de Jorge de los Santos
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jueves, 16 de octubre de 2014
sábado, 22 de febrero de 2014
Pavesas: Érase una vez "Facebook" (primera visita)
Zaratustra, exhausto, se apoya vencido en una roca, no hay más compañía que la claudicación ni más consuelo que el abandono.
De repente, cuando no espera nada, otra idea le alcanza.
Y es ésta su última plegaria:
"-Dame, te lo ruego,dame...
-¿Qué?, ¿Qué?
-Otra máscara, una última máscara"
Así me lo contaron de noche y así el propio Nietzsche, autor y loco, lo refería ("toda mente profunda necesita una máscara") Desconfiad, pues, de las máscaras comunes, la primera tarea de la genialidad es encontrar la máscara que le permita confundirse en el resto (mientras, el común, de puro común, imposta la máscara que lo diferencie)
Ahora que es Septiembre y dudo si es más tenaz el cristal o la mosca.
LOS DÍAS FELICES 26.06.13
Entre Winnie, la enterrada, y Willie, el que repta, encontramos, pienso, ahora pienso, dos residuales visibles en cualquier territorio de sociabilización humana ("Facebook" lo es). La dependiente, que vendería su virtud, si la conservara, por un afecto o un palmero, y el baboso, sólo con la arqueología (las babas) de su deseo (el ansia enamoradiza de babas) Winnie, la que utiliza el mensaje ("estoy bien, estoy mal, estoy regular") como los murciélagos el sonar para medir la distancia (en pasos cardinales de "me gusta") con el resto de una manada que pace, la que cita citas que ni son suyas ni la llevarán nunca a una cita (las citas, Winnie, como los chistes, se enmarcan y se recuerdan, no se reproducen sin su correspondencia), la que plasma mensajes de felicidad, ilustrados, que sólo reclaman un poco de teta (ignorando que nuestro cerebro no está construído para la felicidad, ni siquiera para pensar, y que la ubre es sólo para los recién llegados)
Willie, con su postal pornográfica entre las manos, pienso, ahora pienso, capaz de cambiarla por una intoxicación amorosa, falsa, tan falsa como él, lejos, tan lejos como él. Que gemiría, si pudiera sacar la lengua de aquel culo que recuerda, para que su ama lo sacara a pasear un rato.
Ambos, Winnie y Willie, emparejados, unidos entre sí tiernamente por un vínculo de afecto por la resistencia (el acuerdo amoroso de duración) ambos, Winnie y Willie, mamíferos transparentes, por más que se escondan dentro y tras un montículo, como lo que hay entre nada y nada.
Winnie y Willie, están, además de entre vosotros (aunque no lleguen a los vosotros), en "Happy days" de Beckett
¿Absurdo?
No.
No queremos la verdad cuando nos satisface la mentira.
LA SEDUCCIÓN: 28.05.13
No nos seduce sólo lo que nos gusta, lo semejante, que nos aporta modos ampliados de existir, nos seduce lo que nos da territorio (una extensión identitaria), lo que nos permite añadir a nuestra existencia modos distintos de existir. Si ese nuevo territorio que nos proporciona el elemento seductor nos gratifica y nos hace crecer, nos seducirá. Por ello hay que ser muy inteligente para seducir a un inteligente o muy estúpido para seducir a un estúpido (pues gratificarás su estupidez), pero también hay que ser muy zafio para seducir a un inteligente y muy inteligente para seducir a un bobo (pues el bobo encontrará en la inteligencia una oportunidad de ser distinto, de crecer distinto) Somos entidades de probador (por eso hemos llegado a comernos una gamba), nuestra existencia es la prueba de nuestras pruebas (y esa es nuestra única esencia) Pero el hambre de probar, que nos la da el consustancial deseo humano, sólo se concreta en los desplazamientos (normalmente ridículos; "¿no es verdad ángel de amor?") que nos posibilitan la secuencia de seducciones que abordaremos en nuestro tiempo. Eso lo sabe el afecto adicto, criaturita, que añora en cada seducción amorosa encontrar la conciencia de un amo que le de existencia (cuando, y eso no lo sabe, su única esencia son las capturas pesqueras) y lo sabe el sabio (que huye de aquellas seducciones que sólo le van a distraer de su autenticidad procurándole la "mala fe" de los determinismos falsos)
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Pavesas: carta a ella. Día 1 de Junio de 2006
Miércoles 1 de Junio
Máxima en Barcelona de 29 grados.
Miércoles 1 de Diciembre. Sujetas con fuerza mi mano. Andando. Largas zancadas. Me pasea. Pienso. Antes de llegar al bar. Vinculándome con la vida. Me enlazas. Amor mío. Entre un cerco de cerveza. Sobre un sobre de cristal. Bajo mil pulsaciones por sílaba. Tu mano que las toca. Una a una. A través de la portezuela verde. Aquella. Tu huella sobre la caja. Sobre la caja de yeso que me cubre. En el costado izquierdo. Contando. Recontando. Escribo la carta. "Quizá, ¿tanto tiempo hace?". En la memoria de papel del celular.
Miércoles 1 de Junio.
Falta aire.
Il tombe la pluie.
Malgré moi.
Je peux pas nager sans elle.
Te levantaste. Dijiste que no a la encargada. Amablemente. Sin duda. Tus piernas. "Tiemblan los cimientos de la tierra y se abren las ventanas del cielo". El Apocalipsis. Pienso. Te sigo y supuro. Rebozo agua. No sé por donde. Pero sí para quien. Pedaleo en el aire. Si hubiera podido decirte, mi amor.
Miércoles 1 de Junio.
Pantalón de hilo suelto. Cogido por un cordón.
"Clov: ¿Crees en la vida futura?
Hamm: La mía lo ha sido siempre"
Beckett
Los pies descalzos. Sobre la gata.
Más allá del cristal, noche.
Más allá de la noche, noche.
23 cigarrillos.
Hola, mi vida. Todavía te queda algo por descubrirte. No lo evites.
Apoyo la mano sobre el vientre.
Te sueño. Antes de soñarte.
Antes de que la noche se haga noche.
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