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miércoles, 4 de mayo de 2011

Obra: "Valérie o la balada de los seres ululantes"

"Valérie o la balada de los seres ululantes"
Instalación de medidas variables
2005-2006


Cuentan que un día  Zhuang- zhi describió el viento;
“¿Escucha! ¿No oyes el aullido del viento que sopla a lo lejos? Los árboles, en las selvas del monte, susurran, se estremecen y oscilan, y las cavidades y orificios de los imponentes árboles de cien varas de circunferencia emiten diferentes sonidos.”
Orificios y cavidades que sueñan con ser ellos mismos, pero que sólo son interpretaciones del viento. Pasos del viento. Afectos, pasiones del alma. Sí, las cavidades existen y los seres se identifican, pero nada son sin la afectación del viento. La mística sufí también conoce al viento y lo nomina. “Sarayan Al-Wuyud”. “Difusión de Existencia”.

Nada se manifiesta, aunque preexista en la vacuidad, aunque crea ingenuamente que se completa en sí mismo. Existencias que sólo el viento motiva. Pulsiones. Ira, rencor, amor, miedo, bondad, tristeza. Afecciones.  Todas las mismas, las hijas del roce del viento. Todas diferentes, lecturas de la brecha, de la garganta horadada donde resuene. Pasiones.
El mismo viento sopla sobre las diez mil cosas de diferentes maneras, haciendo que cada cavidad produzca su propio sonido, de modo que cada una imagina que lo produce ella misma. Pero, en realidad ¿qué es lo que produce los diferentes sonidos?

Hablo de Dios. Hablo del aullido humano. Hablo de la expresión del aullido.
Una escenografía. La plaza pública. La ciudad. Unas cajas de resonancia. Las ventanas. Los seres. En medio, inasible, el viento.
Un día, conocí a un viento. Se nombró él mismo: “Hola, me llamo Valérie”. Y sopló.
Este pequeño tratado de las pasiones del  alma  es un homenaje a él. Una carta de amor. Por fin. Quizá al fin. Quizá en el fin.
De otra cavidad que resuena al paso de su mano. Al paso del viento.





viernes, 11 de febrero de 2011

Pavesas: la divina proporción

"Dejeuner (et pissée) dans l'herbe"
Foto: Luba


















2006 al atardecer.
¿Cuál puede ser la más razonable relación que guarden dos segmentos entre sí?
Euclides el alejandrino (pongámonos a suponer que existió) dió forma a la razón de las formas. En el principio del logos fue la geometría, las formas sometidas a nuestra naturaleza racional, luego vino lo demás, las demás ficciones (la poesía, la historia, la música, la épica, la religión...) que nos consuelan con la condición de creer que la realidad es razonable, que el mundo se asemeja siempre a algún patrón dialectico que se genera por variables de causa efecto; que un árbol, la finitud, una guerra, o el tiempo encajan en un marco contrachapado en la materia de lo lógico. Lo que sea con tal de evitar el caos y su primo segundo el azar (rezar por evitar la empanada mental de Dios, su tasa de alcoholemia superior al 0'3... cualquiera, por mucho tricornio, le retira el carné) Si en lugar de razón estuviéramos provistos de verde, hasta el aliento sería verdoso.
Euclides dictamina; la voz de Dios mide 1'618 (esa es, fraile Pacioli dixit, la divina proporción con la que Dios dibuja sus creaciones) El cosmos, morada y pensamiento de Dios, preserva en sus proporciones esa voz (Kepler) El hombre, imagen y semejanza de Dios (Leonardo) las cumple y la arquitectura, imagen y semejanza del hombre, la sostiene (Vitruvio)
Pero resulta que una meada esta sometida a la mecánica de fluidos y a la segunda ley de la termodinámica y su consiguiente entropía; una meada es un proceso imprevisible, turbulento, caótico.
Si incómodos son los líquidos, peor es que en medio de una proporción perversa, de féminas más altas que arquitecturas, una hembra se mee en la plaza pública.
Eso, llama al orden (y le da, formalmente, el coñazo)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Pavesas: carta a ella. Día 4 de junio de 2006


Sábado 4. Máxima en Barcelona de 31 grados.

Cauchemar

Beaux rêves

"La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece que con razón me quejo de vuestra hermosura" pone Cervantes en lectura de Alonso Quijano (que no era nadie hasta que se volvió loco).

Esta noche te quiero entre el retruécano, el pavor y la música del círculo.

3'1415

He ido a Barcelona, mi amor. En un tren vacío.
He vuelto de Barcelona, mi amor. En un tren vacío.

Volvíamos de tarde. Aguardando la luz del día. Conducía con una mano o con tres. Nunca con dos. No sabía si debía. Me mirabas sonriente. Íbamos a recoger algo al piso, antes de regresar por primera vez a casa. Mi tercera mano acariciaba con el pulgar la derecha. Suavemente. De abajo arriba y de arriba abajo. Aquella noche llovería. Poco antes del alba. Pero no lo sabíamos. Gotas como acordes. Como la trama del Orden. No sabía si debía. Creo que fue la primera vez que te hablé en tu idioma. Era antes de que te convirtieras en el lenguaje de mi alma. Un momento antes.

- "Çà doit être bizarre"
 - "Quoi?". Preguntaste.
 - "Cela d'être si follement aimée"

Me encendiste el pitillo con la llama de tu gesto. Volvíamos juntos. Como ahora.

Tengo poca voz.

Me siento en un banco. Esperando recuperar mi simetría. Por no esperar en el andén. Dos pavas entradas en años y kilos comentan lo maravilloso de recitar "chakras". Sonrío. Creo que es la primera del día. Creo que es la última del día.

Noche de reyes. Como de niño.

Cuando ya te esperaba como presente. ¿Quién quería un muñeco articulado, unas botas de fútbol o un camión de bomberos?. Yo no. Yo sólo quería dormir a tu lado. En la butaca de un cine de sesión doble.

Samia se encuentra en pleno viaje astral. Lo lamento, pero es cierto.

La próxima vez, que me anestesien. Entero. O que me den de desayuno. A las gallinas pardas.

Praga. Brno.

Tu sonido.

Yo también te quiero.









Personajes de la instalación "Valerie o la balada de los seres ululantes"

Pavesas: carta a ella. Día 3 de junio de 2006

Viernes 3 de Junio. 30 grados de máxima en Barcelona.

Il gèle dedans.

Ayer intenté creer que era miércoles, que todavía no te habías ido. Hoy me como el crédito. Hoy necesito saber que es viernes y vuelves en dos días.

Volvía del mar. Del mar que me había caído encima. "Es tan hermosa que no sé que hacer con ella". Me sonreíste. Sobre la mesa de hilo blanco. Frente a una copa de vino tinto. Envuelta por el mar. Yo tenía los pantalones untados de agua salada hasta las rodillas. Los pies fríos. No lo viste. Me sonreíste. Entre rodajas de alcachofa frita, dislates de charla y un cuenco de sopa fría. Sosa. Te miraba. Antes de tocarte. Antes de soñar tocarte. Antes de atreverme a soñar en tocarte. Mi cosmogonía. Mi sentido. Quise decírtelo entre alaridos, mi amor. Me sonreíste.

"Bonjour, çà va Jorge?
 Seguro que nuestra Val
 de amour está bien!!
 Besos y a los animales.
 Samia"

Bendita infiltración.

Toutit me ha clavado una uña. Esta mañana. Hasta poco más o menos la rótula. Sí, es verdad, exagero un poco (¿qué es estar vivo sino exagerar que se está vivo?). Creo que era para ver a través mío. Para ver si te veía.

Esta noche te quiero como nunca.

Mañana tengo intención de irme a Barcelona. El tiempo aquí empieza a ser estéril. Denso, muy denso. Avanza y vuelve sobre si mismo. Sin suceder. Sólo ocupando un espacio que le correspondería al aire.

Te buscaré en la memoria. Sabiéndote cerca. Entre cristales.

Hasta que regrese.

A ti. A mi hogar. Al país de mi alma.
Te echo de menos. Me echo de menos.
Sé mala.









Personajes de la instalación: "Valérie o la balada de los seres ululantes"

Pavesas: carta a ella. Día 1 de Junio de 2006

Miércoles 1 de Junio

Máxima en Barcelona de 29 grados.

Miércoles 1 de Diciembre. Sujetas con fuerza mi mano. Andando. Largas zancadas. Me pasea. Pienso. Antes de llegar al bar. Vinculándome con la vida. Me enlazas. Amor mío. Entre un cerco de cerveza. Sobre un sobre de cristal. Bajo mil pulsaciones por sílaba. Tu mano que las toca. Una a una. A través de la portezuela verde. Aquella. Tu huella sobre la caja. Sobre la caja de yeso que me cubre. En el costado izquierdo. Contando. Recontando. Escribo la carta. "Quizá, ¿tanto tiempo hace?". En la memoria de papel del celular.

Miércoles 1 de Junio.
Falta aire.

Il tombe la pluie.
Malgré moi.
Je peux pas nager sans elle.

Te levantaste. Dijiste que no a la encargada. Amablemente. Sin duda. Tus piernas. "Tiemblan los cimientos de la tierra y se abren las ventanas del cielo". El Apocalipsis. Pienso. Te sigo y supuro. Rebozo agua. No sé por donde. Pero sí para quien. Pedaleo en el aire. Si hubiera podido decirte, mi amor.

Miércoles 1 de Junio.

Pantalón de hilo suelto. Cogido por un cordón.

"Clov: ¿Crees en la vida futura?
Hamm: La mía lo ha sido siempre"
Beckett

Los pies descalzos. Sobre la gata.

Más allá del cristal, noche.
Más allá de la noche, noche.

23 cigarrillos.

Hola, mi vida. Todavía te queda algo por descubrirte. No lo evites.

Apoyo la mano sobre el vientre.
Te sueño. Antes de soñarte.
Antes de que la noche se haga noche.










Personajes de la instalación "Valérie o la balada de los seres ululantes"