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martes, 7 de diciembre de 2010

La obra: "El trato cercado"

"El trato cercado"
200 x 200 x 15 cmts
1998
Colección Llucià Homs


Sucedía antes, cuando las paredes del estudio eran más estrechas, que había bastidores que entraban pero cuadros que no salían. Es lo del mono que mete la mano en la botella, sujeta los cachuetes y no sale ni mano ni cacahuetes. Cuando esto se daba, y se dió al menos un par de veces, tenía que destruir la obra o venderla envuelta por la habitación que me servía de estudio. Las dos veces opté por lo primero, pues si difícil era vender un cuadro, excéntrico era hacerlo dentro de una habitación. Además la habitación no era gran cosa y probablemente el cuadro tampoco (y, ¿quién quiere un mono con una botella por mano?)
"Amédée oú comment s'en débarrasser" es una obra de Ionescu que cuenta como a una pareja les crece un cadáver que guardan oculto en una habitación cerrada. Afectado por la enfermedad de la progresión geométrica de los muertos, el cádaver empieza a ocupar todo el espacio de la vivienda. Amadeo decide que deben desembarazarse de él, pero no es fácil quitarse de encima algo oculto que ocupa y crece.


No es fácil ni escupiéndolo ni a empujones ni a golpe de golpes.

martes, 16 de noviembre de 2010

Obra: "Tragedia"

Tragedia
55x33x25
1998
Colección del artista


La tragedia es la incapacidad de sintetizar dos proposiciones confrontadas. Imaginemos, proposición uno, que mi entusiasmo erótico me lleva a querer tocarle el frontis a la vecina de enfrente e imaginemos, proposición dos, que mi entusiasmo marital me impide someterme a los arrebatos carnales externos. Tenemos una tragedia... modesta me dirás, mamá, sí, te responderé, "", pero imaginemos que la proposición uno, es seguir lo que la voluntad de vivir me dicta, no morirme, pero la proposición dos, el razonamiento lógico,  me dicta que soy contingente y por tanto perecedero; ¿tragedia de mayor calado?, si hijo, te sigo, "¿quieres más fríjoles?", mi apetito nutritivo me dicta que sí, mamá, pero mi apetencia estética de mantenerme esbelto me dice que no, "¿para seguir planteándote si seduces de una vez a la de enfrente, hijo?"